Exploradores descubren las ruinas antiguas de la Ciudad Perdida del Dios Mono y contraen una rara enfermedad carnívora

La ciudad antigua se cree ha sido abandonada por sus residentes en el siglo XVI cuando pensaron que la ciudad fue maldecida. Ahora, expertos que han hecho un revolucionario descubrimiento, fueron abatidos por una agresiva y rara enfermedad tropical que literalmente come a través de la cara.

Según informes, varios de los equipos de la expedición llegaron a casa sólo para darse cuenta de que habían contraído la enfermedad parasitaria (come carne) ‘Leishmaniasis’.

“El parásito migra a las membranas mucosas de tu boca y tu nariz, y básicamente las come”, explicó Preston. “Tu nariz se cae, tus labios se caen, y eventualmente tu cara se convierte en una llaga gigantesca y abierta”.

El equipo de exploradores, entre ellos el novelista mejor vendido Douglas Preston, estaba explorando las ruinas de Ciudad Blanca, anteriormente conocidas como la “Ciudad del Dios del Mono”, excavadas el año pasado en medio de la selva.

Según los informes iniciales, las ruinas de la Ciudad Perdida del Dios del Mono datan de entre 1,000 y 1,500 dC. Se cree que la ciudad está llena de artefactos antiguos increíblemente raros y ocultos debajo de la tierra.

 

 

 

Según los informes, la ciudad fue abandonada por sus habitantes en algún momento durante el siglo XVI después de que pensaron que estaba “maldecida” por la enfermedad.

La ciudad antigua se pensaba que era sólo una leyenda, completamente perdida, con el conocimiento de su existencia que se mantenia viva sólo a través del folclore. Durante cientos de años, la ciudad antigua permaneció oculta en la selva, cubierta de tierra y gruesas capas de vegetación, en la frontera entre Honduras tropical y Nicaragua.

El año pasado, el sitio fue visitado por el presidente hondureño Juan Orlando Hernández, quien dijo: “Tenemos la bendición de estar vivos en un momento tan especial en la historia hondureña. Este descubrimiento ha creado mucha emoción por su importancia para Honduras y el mundo.”

Los expertos han logrado descubrir decenas de artefactos escondidos en la ciudad, entre ellos un impresionante recipiente con asas en forma de un buitre, una bandeja con una cabeza de jaguar hecha de arcilla y un trono de piedra tallada con otro jaguar.

Curiosamente, la zona está habitada por grupos indígenas, Pech y Payas, que hablaron largamente de tal sitio. La primera referencia escrita llegó en 1544, en un documento escrito por el obispo español Cristóbal de Pedraza.

La primera mención de la ciudad vino en la quinta carta de Hernando Cortés al rey Carlos V de España en 1926, cuando escribió que “excederá a México en riquezas”:

“… Tengo informes dignos de confianza de provincias muy extensas y ricas”, escribió, “y de poderosos jefes que gobiernan sobre ellos, y de uno en particular, llamado Hueitapalan, y en otro dialecto Xucutaco, sobre el cual poseo información desde hace seis años, teniendo todo este tiempo y haciendo averiguaciones sobre ellos, y comprobando que se encuentran a ocho o diez días de marcha de aquel pueblo de Trujillo, o más bien entre cincuenta y sesenta leguas.

“Tan maravillosos son los informes acerca de esta provincia en particular, que incluso permitiendo en gran medida la exageración, excederá a México en riquezas, y la igualará en la amplitud de sus pueblos y aldeas, la densidad de su población y la política de sus habitantes. ”


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