La historia de la religión: echa un vistazo al árbol evolutivo de las religiones en la Tierra

Desde los albores de la humanidad, los humanos hemos intentado darle sentido a su mundo, especialmente cuando nos enfrentamos a fenómenos desconocidos como “lo que causa las tormentas“, “lo que nos sucede después de que morimos” y “cómo se formó el mundo“. Es plausible que a partir de tales preguntas, nuestras primeras religiones primitivas se formaron.

La evidencia más temprana de una práctica religiosa se remonta a hace 100.000 años cuando comenzamos a enterrar a nuestros muertos. Aunque no podemos definir esto como el origen de la fe, sugiere que en los albores de la humanidad, comenzamos a considerar algún tipo de vida futura.

Con el tiempo, esta práctica religiosa dio lugar a una nueva ideología que se extendió por los continentes, conocida hoy como “animismo“. Esta fe emergente era el sistema de creencias raíz que evolucionaría y se ramificaría en numerosas otras ideologías en todo el mundo. El viaje de estas religiones en evolución se puede dividir en tres períodos clásicos.

 

Crédito de la imagen: Simon E. Davies.

Cabe señalar que estos períodos no son indicativos de una nueva ideología que mejore los sistemas de fe anteriores. Las religiones cambian con el tiempo, se extinguen y se dividen en tradiciones distintas. Se adaptan a su entorno, construyen su entorno en parte, todo como lo hace la evolución orgánica.

Período 1: animismo (100.000 aC – presente)

Los humanos comenzaron a creer que los constructos naturales (por ejemplo, plantas, animales, rocas y viento) poseían una esencia espiritual. Se creía que estas entidades espirituales tenían poderes y temperamentos que influían en nuestro mundo cotidiano. Al adorar a estos seres divinos, se creía que podíamos mantener la armonía con este mundo espiritual y obtener favores de ellos.

Período 2: politeísmo (15,000 aC – presente)

Las raíces del politeísmo pueden estar en la era epipaleolítica. Los lingüistas e historiadores han definido una familia de lenguaje hipotético llamada Nostratic, que parece haber influido en todos los dialectos de África y Eurasia. Muchas de las palabras que se pueden reconstruir involucran dioses de la naturaleza (como la madre tierra y el cielo padre). Esto sugiere que los espíritus de la naturaleza del animismo se habían convertido en una nueva generación de dioses (dando a los seres abstractos del trueno y al agua una forma más humana). Durante la revolución neolítica, comenzaron a surgir civilizaciones que requieren nuevas áreas de experiencia (por ejemplo, legislación, metalurgia, agricultura y comercio). Fueron los descendientes de los Dioses Nostratas (por ejemplo, los indoeuropeos y los sumerios) quienes asumieron el papel de guía y líder del mundo civilizado.

Típicamente, estos seres divinos se dividieron en varias clases, supervisando los cielos, el reino mortal y el inframundo. Cada deidad poseía sus propios poderes, práctica religiosa y dominio (por ejemplo, comercio, diplomacia, artes de guerra, etc.). El hombre podría adorar a uno o todos estos seres, ganando el favor de ellos a través de ofrendas, oraciones e incluso sacrificios.

Período 3: Monoteísmo (1348 a. C. – presente)

En la Edad del Bronce, un nuevo movimiento tomó forma y dio prioridad a un Dios sobre todas las demás deidades. Este sistema se conoce como Monoteísmo: una creencia en un Ser Supremo. En 1348 a. C., el faraón Akhenaton elevó a un Dios menos conocido llamado ‘Aten’ al estado supremo, minimizando el papel de todas las demás deidades egipcias. Un poco más tarde en Irán, Zoroastro (un sacerdote persa) afirmó que ‘Ahura Mazda‘ era la única deidad suprema. Este sistema recién creado postulaba que un dios creador había formado el universo conocido, y era totalmente autosuficiente, capaz de gobernar sobre todos los demás dominios. Esta idea se hizo prominente en el judaísmo, el cristianismo, el islam y el sijismo.

La mayoría de los sistemas monoteístas tienden a ser de naturaleza exclusiva, lo que significa que los dioses del Viejo Mundo tuvieron que ser purgados de la conciencia del hombre. Como consecuencia, las religiones monoteístas mostraron menos tolerancia religiosa que las religiones politeístas, lo que resultó en muchas guerras y disputas políticas.


Este artículo fue escrito por Simon E. Davies. Contributor en Ancient-Code.com