Sistema Solar Caótico: Científico advierte que Marte podría chocar contra la Tierra

Un artículo publicado en la prestigiosa revista Scientific American revela que Marte podría chocar con la Tierra debido a un “sistema solar caótico” y cambar las órbitas de los planetas

Según el geocientífico de la Universidad de Wisconsin Stephen Meyers, las órbitas caóticas de los dos planetas podrían generar un impacto cósmico colosal entre los dos planetas.

El gran hallazgo de este artículo fue el descubrimiento de la primera evidencia geológica inequívoca y firme para confirmar esta idea de que el sistema solar es caótico“.

Como lo señaló Scientific America, con la ayuda de los ciclos climáticos antiguos, expertos pudieron confirmar las órbitas planetarias ‘caóticas’ de nuestro sistema solar.

Meyers y su equipo llegaron a esta conclusión al estudiar una formación rocosa en el estado de Colorado, que parece haber sido formado por las fluctuaciones de la luz solar generada por los cambios en la órbita de la Tierra.

El geólogo explica que estas variaciones son causadas por débiles interacciones gravitacionales entre objetos cósmicos en el Sistema Solar. Hasta hace unos 85 millones de años la Tierra sufrió cambios en su órbita cada 1,2 millones de años más o menos, entonces ese período fue extendido a 2,4 millones de años por la interacción con la órbita marciana.

En otras palabras, durante los últimos 85 millones de años, la órbita de nuestro planeta ha variado entre una forma más circular y una forma más elíptica cada 2,4 millones de años, lo que dio lugar a cambios climáticos con el mismo tiempo. Este ciclo cósmico fue alterado debido a un interminable “tiron” entre Marte y la Tierra, justo lo se hubiera esperado en un llamado sistema solar caótico.

El científico cree que aunque es muy improbable, la posibilidad de un choque entre los dos planetas es real.

El estudio -publicado en febrero de 2017- en el Journal Nature es de gran importancia ya que proporciona la primera prueba “concluyente” de lo que los científicos llaman un “sistema solar caótico“.

La teoría caótica del sistema solar fue propuesta en 1989 por el astrónomo Jacques Laskar para explicar pequeñas variaciones en las condiciones actuales del sistema solar.

El profesor Meyers, junto con su colega del Profesor de Ciencias Planetarias y Ciencias Planetarias de la Universidad Northwestern, Brad Sageman encontró una firma de 87 millones de años de una llamada “transición de resonancia” entre Marte y la Tierra.

Como explicó un artículo de la Universidad de Wisconsin-Madison, “Una transición de resonancia es la consecuencia del” efecto mariposa “en la teoría del caos. Juega con la idea de que pequeños cambios en las condiciones iniciales de un sistema no lineal pueden tener grandes efectos en el tiempo “.

El impacto de los ciclos astronómicos sobre el clima puede ser bastante grande“, explica Meyers, señalando como ejemplo el ritmo de las eras de hielo de la Tierra, que han sido confiablemente adaptados a los cambios periódicos en la forma de la órbita de la Tierra y la inclinación de nuestro planeta en su eje. La teoría astronómica permite una evaluación muy detallada de los eventos climáticos pasados ​​que pueden proporcionar un análogo para el clima futuro.

Los hallazgos están en la revista Nature. [Chao Ma, Stephen R. Meyers y Bradley B. Sageman, Teoría de las variaciones orbitales caóticas confirmadas por la evidencia geológica del Cretácico]

Los descubrimientos realizados por Meyers y sus colegas tienen numerosas implicaciones. Para empezar, sus hallazgos ayudarán a los científicos a fechar las rocas antiguas y entender qué conexión tienen con los cambios orbitales y el clima. La otra implicación potencial advierte que en el futuro, nuestro vecino planeta Marte podría chocar contra la Tierra.

Otros estudios han sugerido la presencia de caos basado en datos geológicos“, dice Meyers. “Pero esta es la primera evidencia inequívoca, posible gracias a la disponibilidad de fechas radioisotópicas de alta calidad y la fuerte señal astronómica preservada en las rocas“.


(H/T Scientific AmericanUniversidad de Wisconsin-Madison)